Las emisiones a nivel mundial están alcanzando unos niveles sin precedentes que parece que aún no han llegado a su cota máxima. Los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia y las temperaturas invernales del Ártico han aumentado 3 °C desde 1990. Los niveles del mar están subiendo, los arrecifes de coral se mueren y estamos empezando a ver el impacto fatal del cambio climático en la salud a través de la contaminación del aire, las olas de calor y los riesgos en la seguridad alimentaria.
Los impactos del cambio climático se sienten en todas partes y están teniendo consecuencias muy reales en la vida de las personas. Las economías nacionales se están viendo afectadas por el cambio climático, lo cual a día de hoy nos está costando caro y resultará aún más costoso en el futuro. Pero se empieza a reconocer que ahora existen soluciones asequibles y escalables que nos permitirán dar el salto a economías más limpias y resilientes.
Los últimos análisis indican que, si actuamos ya, podemos reducir las emisiones de carbono de aquí a 12 años y frenar el aumento de la temperatura media anual por debajo de los 2 °C, o incluso a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, según los datos científicos más recientes.
Por suerte contamos con el Acuerdo de París, un marco normativo visionario, viable y puntero que detalla exactamente las medidas a tomar para detener la alteración del clima e invertir su impacto. Sin embargo, este acuerdo no tiene sentido en sí mismo si no se acompaña de una acción ambiciosa.
El Secretario General de la ONU, António Guterres ha hecho un llamamiento a todos los líderes para que acudan a Nueva York el 23 de septiembre con planes concretos y realistas para mejorar sus contribuciones concretas a nivel nacional para 2020, siguiendo la directriz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 % en los próximos diez años y a cero para 2050.
Gracias al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático
sabemos lo siguiente:
- Entre 1880 y 2012, la temperatura media mundial
aumentó 0,85 grados centígrados. Esto quiere decir que por cada grado que aumenta
la temperatura, la producción de cereales se reduce un 5% aproximadamente.
Se ha producido una reducción significativa en la producción de maíz,
trigo y otros cultivos importantes, de 40 megatones anuales a nivel
mundial entre 1981 y 2002 debido a un clima más cálido
- Los océanos se han calentado, la cantidad de
nieve y de hielo ha disminuido, y ha subido el nivel del mar. Entre 1901 y 2010, el
nivel medio del mar aumentó 19 cm, pues los océanos se expandieron debido
al calentamiento y al deshielo. La extensión del hielo marino del Ártico
se ha reducido en los últimos decenios desde 1979, con una pérdida de
hielo de 1,07 millones de km2 cada decenio
- Dada la actual concentración y las continuas
emisiones de gases de efecto invernadero, es probable que a finales de
siglo el incremento de la temperatura mundial supere los 1,5 grados
centígrados en comparación con el período comprendido entre 1850 y 1900 en
todos los escenarios menos en uno. Los océanos del mundo seguirán calentándose
y continuará el deshielo. Se prevé una elevación media del nivel del mar
de entre 24 y 30 cm para 2065 y entre 40 y 63 cm para 2100. La mayor parte
de las cuestiones relacionadas con el cambio climático persistirán durante
muchos siglos, a pesar de que se frenen las emisiones
- Las
emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2) han aumentado casi un 50%
desde 1990
- Entre
2000 y 2010 se produjo un incremento de las emisiones mayor que en las
tres décadas anteriores
- Si se
adopta una amplia gama de medidas tecnológicas y cambios en el
comportamiento, aún es posible limitar el aumento de la temperatura media
mundial a 2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales
- Gracias
a los grandes cambios institucionales y tecnológicos se dispondrá de una
oportunidad mayor que nunca para que el calentamiento del planeta no
supere este umbral

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